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Zona de Azar – Paraguay – Problemas con los Pozos Vacantes, No se Acumulan como corresponde.

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La mayor parte de los atractivos premios que las empresas administradoras de telebingo ofrecen al público no llega al comprador. Los frecuentes “pozos vacantes” sirven –con pequeños aumentos, y a veces ni eso– para la siguiente jugada. O sea, una misma cantidad de dinero está en danza por varias semanas, tiempo suficiente para que las empresas recuperen sobradamente, como veremos más adelante, la suma destinada al raro y feliz ganador.

La Ley 1016, “Que establece el régimen jurídico para la explotación de los juegos de suerte o de azar”, dice en su artículo 19: “Los premios deberán ser reclamados por los beneficiados dentro de los sesenta días posteriores del sorteo. Los premios no entregados por no presentarse el ganador, serán destinados totalmente a instituciones de beneficencia debidamente reconocidas no pudiendo repetirse las donaciones a una misma entidad mientras no se haya asignado tal beneficio a las demás entidades de beneficencia reconocidas legalmente”.

Nada dice de los premios vacantes, o sea, de los que no salen. Esta es una grave deficiencia de la ley o, tal vez, ha sido dictada en la seguridad de que los premios tienen que salir, sí o sí, y no había necesidad de ocuparse de ellos. En cualquiera de los casos, la Ley 1016 debe ser modificada en favor de los jugadores. Si bien es cierto que las empresas administradoras de los telebingos son privadas, manejan dinero del público que debe ser amparado.

El pasado 7 del presente mes la prensa española publicó con destaque el resultado del “Gordo del Niño”. El País cuenta: “Los vecinos de Castelldefels (Barcelona) le dieron ayer una alegría de 106 millones de euros a la Hacienda pública. De las 60 series (…) enviadas a la administración número 1 de esta localidad, sólo se vendieron siete. Es decir, lo que podría haber sido un diluvio de 120 millones sobre Castelldefels, se quedó en una ligera ducha para sólo 84 agraciados que se repartieron 14 millones”.

Hay mucha justicia y sobrada lógica en el hecho de que el dinero del público regrese al público directamente –a través de los números premiados– o mediante el destino a Hacienda o a una entidad benéfica.

Si necesariamente las sumas publicitadas como premios han de salir de las empresas administradoras de los telebingos, la primera consecuencia sería la transparencia en las jugadas. Nadie podría dudar del sistema que impide a las administradoras quedarse con los premios “vacantes” porque, sencillamente, ya no habría vacancia en el sentido que hoy se viene implementando.

Sí, la culpa es de la ley que regula los juegos de azar. Es decir, las empresas administradoras no cometen nada ilegal –aunque injusto– al quedarse con el dinero del público.

La Comisión Nacional de Juegos de Azar (Conajzar) tiene la responsabilidad de gestionar la modificación de la Ley 1016. El artículo 19, ya citado, no sirve salvo para las suspicacias. ¿Cómo el público y la Conajzar podrían saber que un ganador no retiró su premio? ¿Hay antecedentes de que las empresas entregaron a una entidad de beneficencia algún dinero que no se ha cobrado? Después de los 60 días, límite establecido por la ley, ya nada se puede reclamar. Y un ganador pudo haber viajado, perdido su cartón u olvidado de controlarlo. ¿En este caso –y otros posibles– alguna vez intervino la Conajzar? ¿Sigue cada jugada y verifica que el ganador, si hubiere, retira el premio?

Lo dicho: el dinero que no sale, el que con tanta frecuencia cae en el “pozo vacante”, debe servir para una de estas cosas: se destina a una entidad benéfica, a Hacienda o aumenta el pozo de la siguiente jugada. En cualquiera de las formas, el dinero regresará a su legítimo propietario: el público.

Mañana: Sale o sale.

Fuente: ABC Digital



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